Una secuencia de espirales desciende como si la luz se hubiera ordenado en capas. Estos pendientes convierten la repetición en un lenguaje de elegancia y ritmo.
Cada círculo tejido a mano con capim dourado aporta una nota distinta dentro de una misma composición, creando una caída vertical que estiliza y acompaña el movimiento con una sutileza extraordinaria.
Su longitud aporta presencia editorial, pero su ligereza mantiene intacta la comodidad. Son una pieza para mujeres que entienden el lujo como un equilibrio entre diseño, artesanía y efecto visual.
Una cadena de luz viva junto al rostro. Movimiento, altura y sofisticación botánica.
Como toda pieza genuina nacida de la tierra, evita la humedad prolongada y, si entra en contacto con el agua, deja que el sol revele nuevamente su brillo natural.