La solidez de la tierra transformada en oro vegetal. Este brazalete es una oda a la técnica tradicional de trenzado manual.
Con un diseño ancho y envolvente, esta pieza resalta la textura natural del capim dourado en todo su esplendor. Los haces de fibra se cruzan rítmicamente para crear un patrón de espigas que captura la luz desde múltiples direcciones, otorgando un brillo cálido y constante a la muñeca.
Es un accesorio de gran personalidad que equilibra la rusticidad del material con una sofisticación geométrica impecable, ideal para ser el centro de atención de cualquier conjunto.
Fuerza, herencia y resplandor.
Evita la humedad prolongada y deja que el sol mantenga su brillo.