Un centro que atrae, un movimiento que no termina. Este bolso nace de la energía circular de la naturaleza.
El tejido en espiral concentra la mirada en su núcleo, donde la luz se intensifica y revela la riqueza del capim dourado trabajado a mano.
Su forma compacta y su presencia escultórica lo convierten en una pieza de fuerte identidad visual, pensada para destacar sin esfuerzo.
Movimiento, luz y profundidad. Una pieza que captura la mirada.
Como toda pieza nacida de la tierra, evita la humedad prolongada y permite que el sol conserve su brillo.